Dolor, tragedia… miseria

A la luz de tanto dolor humano …¿qué podemos hacer?

¿Qué si nos levantamos y organizamos las masas? Juntos marcharemos a las oficinas de gobierno y demandamos cambios… Al movilizarnos estaremos inmovilizando a los pocos que controlan la vida de los muchos… Haremos paros laborales, huelgas en las calles y no nos detendremos hasta ganar.

Pero entonces pregunto… ¿ganar qué?

Pelear .. ¿por qué? ¿para qué?

Y aún más importante pregunto… ¿para quién?

Si tu hicieras esto no conseguirías nada. Si tu subes al más alto escalón de los pasillos del poder… Tu quizás harías lo mismo. Y yo también…

Hace mucho tiempo que dí por muerto mi sueño de entrar en la politica. Eso después de haberme preparado toda mi vida para ese fin estudiando en las mejores universidades de Canadá e Inglaterra. Dios tenía otros planes y ese sueño murio a la misma vez que reconocí que la vocación más alta desde adonde se pueden lograr los mayores cambios es sirviendo a Cristo.

No me mal interpretes, no estoy diciendo que no vale la pena buscar y hacer cambios estructurales, politicos y economicos – claro que valen la pena! ¿Pero qué hacemos con el corazón…? No puede ser cambiado con una ley, un decreto o con una mejora en la economía.

Hay uno solo que puede llegar hasta lo más profundo del corazón humano y cambiarnos de adentro para afuera. Si se cambia el corazón toda otra condición mejorará… Es el único cambio que verdaderamente vale todo el esfuerzo humano… De hecho vale mucho mas que eso. Hay un precio muy alto que se tiene que pagar para que ese cambio pueda ocurrir. Ese cambio se paga solo con sangre… y ya fue pagado por Jesucristo… Ahora nos toca a nosotros llevar las nuevas y esparcir la semilla y por medio de Aquel que pagó el precio cambiar los corazones …y cambiar el mundo!

Posted from Pensando En Voz Alta

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